Meditar como los filósofos estoicos

Para empezar a meditar como lo hacían los filósofos estoicos, abordaremos sobre que trata esta práctica y los diferentes métodos que tenemos llevarla a cabo.

Introducción:

Para practicar la meditación tal y como lo hacían los filósofos estoicos —y al igual que cualquiera que desarrolla esta actividad— lo primero y principal es buscar un momento de soledad, en un ambiente tranquilo y en el cual no suframos interrupciones. En segundo lugar, debemos plantear un único tema sobre el cual nos enfocaremos y este dependerá del objetivo planteado para la sesión.

Pero, ¿qué es realmente la meditación?

La meditación es la práctica de la concentración, evaluación y reflexión sobre un tema en específico, que podemos realizar de forma escrita o por medio de ejercicios de visualización.

En mi experiencia personal, recomiendo hacer una mezcla de ambas cosas, ya que llegaremos a tener una concentración mucho mayor al anular todos los sentidos y centrarnos pura y exclusivamente en el ejercicio que estamos realizando. Una vez que terminamos con esto, podemos pasar a escribir y bajar a papel todas aquellas conclusiones a las cuales hemos llegado, que podremos releer y recordar con mayor facilidad al día siguiente o en días posteriores.

Hay diversos métodos a emplear durante este momento de “retiro” que tomamos para nosotros, como ejemplo de algunos de estos podemos mencionar los siguientes:

Prácticas de visualizaciones

La primera opción por la cual podemos optar para meditar como los filósofos estoicos son las diversas prácticas de visualizaciones, donde debemos concentrarnos en profundidad de detalles y reproducir lo más cercano a la realidad las escenas que estamos imaginando.

Praemeditation Malorum:

Conocida también como la “práctica de la visualización negativa”, se trata sobre imaginarnos situaciones en donde nos enfrentamos a distintas adversidades. Debemos pensar que estamos inmersos en una situación complicada y plantear soluciones tentativas al problema en cuestión. De este modo, la contemplación nos ayudará a prepararnos para enfrentar cualquier situación similar que pueda surgir en nuestra vida real y evitar una importante carga de estrés y ansiedad.

Con tal fin, podríamos plantear algún objetivo importante que tengamos por delante y pensar todas las formas posibles en las que podría salir mal. Luego, podemos reflexionar sobre que soluciones está a nuestro alcance poner en práctica y a su vez, tener presente en todo momento que no depende de nosotros que acontezca algo que no fuimos capaces de imaginar ni siquiera durante el ejercicio. Pero, ser conscientes de que en todo cuanto pueda ocurrir, lo que si dependerá de nosotros es nuestra actitud. Entonces, deberíamos prestar unos minutos también a pensar sobre que virtudes tendríamos que poner en práctica en caso de que salga todo de la peor manera posible.

“Que de la muerte y el exilio y de todas las otras cosas que parecen terribles seas de ellas conciente, sobre todo de la mortalidad, y tu no darás cabida a bajos pensamientos, y no desearás nada con ardor”

—Epicteto

Los estoicos no realizaban esta práctica porque eran personas pesimistas, sino que entendían que las cosas no siempre salen como nos gustaría que pasen. Crisipo de Solos, discípulo de Zenón de Citio, planteaba la analogía del perro atado al carro para explicarlo, donde al moverse el carro y tirar de este, el animal puede optar por disfrutar del paseo hasta donde el largo de la correa se lo permita, oliendo cuanto lugar alcance y disfrutando de un paseo, o simplemente negarse a caminar y ser arrastrado, volviendo el viaje mucho más desagradable. Para los estoicos, esto mismo pasa con nosotros, ya que podemos fluir con los acontecimientos, asumir ecuánimes las situaciones complicadas e intentar salir adelante mediante nuestro accionar, o podemos resistirnos y sentirnos devastados, lo que conlleva una cuota mayor de sufrimiento que podríamos evitar.

Memento Mori:

El Memento Mori o la “práctica de recordar la muerte”, podría considerarse como una extensión de la práctica anterior, aunque aquí solo nos centramos en visualizaciones donde fallecen nuestros familiares o incluso meditamos sobre nuestra propia muerte. La inminencia de la muerte nos ayuda a concentrarnos en lo verdaderamente esencial y nos permite valorar el presente.

“El tiempo que tenemos no es corto; pero perdiendo mucho de él, hacemos que lo sea, y la vida es suficientemente larga para ejecutar en ella cosas grandes, si la empleáremos bien. Pero al que se le pasa en ocio y en deleites, y no la ocupa en loables ejercicios, cuando le llega el último trance, conocemos que se le fue, sin que él haya entendido que caminaba”

— Séneca

Con respecto al tema de la muerte, el filósofo entiende que esta es indiferente y aunque no la prefiera, la recibe sin perturbaciones. Vivir de manera adecuada prepara al ser humano para el momento de la muerte. Para los filósofos antiguos, la muerte no es un evento único e irrepetible, sino que la vida y la muerte forman parte de un proceso de regeneración que se da a diario. Vivir se trata de morir un poco todos los días.

Los estoicos elegían un modelo a seguir (cómo veremos más abajo), contemplaban todas sus virtudes y trabajaban a diario para acercarse a este, aunque sea un pequeño paso. Al incorporar esta práctica, dejamos morir una parte de nosotros para dar nacimiento a una virtud que nazca en su lugar.

“Evidente es que nada permanece en el punto en que nació: el género humano se mueve continuamente, y todos los días cambia algo en este vasto conjunto. Échanse los cimientos de ciudades nuevas; otras naciones aparecen, cuando mueren o cambian de nombre las antiguas, incorporadas a los pueblos vencedores”

— Séneca

El filósofo busca liberarse de los asuntos del cuerpo dando prioridad a los asuntos del alma. Para el sabio, libre de todo sufrimiento corporal, la vida y la muerte son lo mismo. Los sabios no se lamentan por los muertos, consideran que existen otros aspectos de los cuales deberíamos lamentarnos. Uno de estos es la ignorancia, considerada una forma de muerte en vida, aquello que nos prohíbe progresar a lo largo de nuestra existencia, haciendo que la propia vida quede estancada. Si no tenemos un mínimo de justicia, fraternidad o bondad, ¿por qué nos perturba el pensamiento de la muerte?

A lo largo de nuestras vidas, entre las cosas de valor, debemos adquirir las virtudes y la sabiduría, ya que frente a la muerte física, es posible que esto sea lo único que podamos conservar.

La contemplación de las virtudes ajenas:

Este ejercicio se trata básicamente de reconocer a los ejemplos de personas virtuosas, ya sean aquellos quienes nos rodean o algún modelo a seguir al cual optemos imitar. Esto nos será de ayuda cuando estemos en medio de aquellas situaciones donde no estemos del todo seguros sobre como deberíamos actuar, ya que podemos pensar en como reaccionarían estas personas y desde aquí poder tomar una decisión basada en una virtud que admiremos de un tercero. Un gran ejemplo de esto es todo el primer libro de las Meditaciones de Marco Aurelio, donde reconoce las virtudes que ha aprendido de sus familiares, sus tutores y de todos aquellos por quienes el emperador sentía cierta estima.

“De mi madre: el respeto a los dioses, la generosidad y la abstención no sólo de obrar mal, sino incluso de incurrir en semejante pensamiento; más todavía, la frugalidad en el régimen de vida y el alejamiento del modo de vivir propio de los ricos”

— Marco Aurelio

El emperador tomaba como ideal al hombre moralmente bueno, que antepone siempre que dependa de sí mismo la justicia y que se esfuerza por actuar al servicio de la comunidad, aceptando con templanza todo cuanto acontece y no está bajo su dominio, pensando siempre con rectitud y actuando en pos de la verdad.

Distanciamiento y toma de perspectiva:

Los estoicos afirman que al cambiar la forma en la que vemos los eventos externos, cambiamos el impacto que tienen sobre nosotros. Por ejemplo, recomendaban separar nuestros pensamientos de los elementos externos, evitando fusionarnos con ellos. Al mantener esta distancia cognitiva podemos evaluar todo con más objetividad y serenidad, ya que al alejarnos mentalmente de nuestros problemas, obtendremos una mejor perspectiva de su dimensión, evaluando todo su contexto.

Para desarrollar esta práctica podemos imaginar que nos observamos desde arriba y nos vamos alejando progresivamente. Empezamos viendo todo nuestro entorno, las cosas, personas y mascotas que nos rodean en este momento, luego expandir esta visión hacía el barrio en el cual nos encontramos, la ciudad, el país, el continente y continuamos tanto como nuestra imaginación nos permita abarcar. Nosotros quedaremos pequeños ante la gran ciudad, la ciudad será solo un punto en el país, el cual a su vez es una pequeña porción del mundo. El mundo pasa a ser solamente un granito de arena dentro del sistema solar, mientras que este último es insignificante para conjunto completo del universo.

Otra forma de tomar perspectiva es distanciarnos temporalmente, imaginando como era la vida hace miles o millones de años en el pasado, los problemas que podrían llegar a experimentar las personas o los seres que habitaban el planeta en aquel entonces. De igual forma, podemos pensar proyectando hacia el futuro, en pos de agradecer la situación en la cual nos encontramos pese a cualquier dificultad que podamos llegar a vivenciar.

“Dirige tu mirada a la prontitud con que se olvida todo y al abismo del tiempo infinito por ambos lados, a la vaciedad del eco, a la versatilidad e irreflexión de los que dan la impresión de elogiarte, a la angostura del lugar en que se circunscribe la gloria. Porque la tierra entera es un punto y de ella, ¿cuánto ocupa el rinconcillo que habitamos? Y allí, ¿cuántos y qué clase de hombres te elogiarán? Te resta, pues, tenlo presente, el refugio que se halla en este diminuto campo de ti mismo. Y por encima de todo, no te atormentes ni te esfuerces en demasía; antes bien, sé hombre libre y mira las cosas como varón, como hombre, como ciudadano, como ser mortal. Y entre las máximas que tendrás a mano y hacia las que te inclinarás, figuren estas dos: una, que las cosas no alcanzan al alma, sino que se encuentran fuera, desprovistas de temblor, y las turbaciones surgen de la única opinión interior. Y la segunda, que todas esas cosas que estás viendo, pronto se transformarán y ya no existirán. Piensa también constantemente de cuántas transformaciones has sido ya por casualidad testigo”

— Marco Aurelio

Descomposición en partes:

Todo aquello que deseamos y que nos tienta tiende a perder su poder de atracción cuando lo descomponemos por partes. Esto aplica tanto para los objetos reales, como para aquellas situaciones abstractas a las cuales le otorgamos un valor excesivo. Respecto a los objetos, la cita de Marco Aurelio lo explica claramente, pero sobre las situaciones ficticias suele ser más complicado percibir esto. Pongamos como ejemplo el caso del futbol, donde un equipo se consagra campeón de la copa Libertadores y tenemos a tres personas que valoran la misma situación de forma diferente: Por un lado, un fanático del equipo coronado, quien estará en éxtasis e incluso pudiendo llegar a pensar que es uno de los mejores días de su vida; por el otro, un hincha del equipo derrotado en la final, quien se encontrará desconsolado al desperdiciar esta oportunidad, que posiblemente no puedan repetir en años, y por último, una persona a quien no le interesa el futbol y que le da exactamente igual lo acontecido.

Muchas veces tendemos a sobrevalorar o catastrofizar algunas situaciones, a las cuales no merece la pena prestar nuestro asentimiento. No quiero que se malentienda, no está mal ser seguidor de algún club, simplemente no podemos dejar que los resultados obtenidos sean capaces de determinar nuestro estado anímico, ya que no depende de nosotros el rendimiento que puedan alcanzar los deportistas. Además, no podemos confundirnos y creer en los logros y las derrotas que el equipo obtenga como propios, puesto que: ¿qué significa realmente salir campeones de América? Simplemente, que el equipo fue superior deportivamente a los demás. ¿Y qué valor tiene eso en nuestra vida? El que nosotros estemos dispuestos a otorgarle.

Al igual que se tiene un concepto de las carnes y pescados y comestibles semejantes, sabiendo que eso es un cadáver de pez, aquello cadáver de un pájaro o de un cerdo; y también que el Falerno es zumo de uva, y la toga pretexta lana de oveja teñida con sangre de marisco; y respecto a la relación sexual, que es una fricción del intestino y eyaculación de un moquillo acompañada de cierta convulsión. ¡Cómo, en efecto, estos conceptos alcanzan sus objetos y penetran en su interior, de modo que se puede ver lo que son! De igual modo es preciso actuar a lo largo de la vida entera, y cuando las cosas te dan la impresión de ser dignas de crédito en exceso, desnúdalas y observa su nulo valor, y despójalas de la ficción, por la cual se vanaglorian.

— Marco Aurelio

Ver a través de los ojos de los demás:

En diversas situaciones tendemos a sesgarnos en una postura radical y reduccionista de las cosas, la cual se genera por el ego, que no nos permite contemplar un panorama más completo y enriquecedor de la situación en cuestión. Nuestras opiniones suelen ser más objetivas cuando aconsejamos a un tercero sobre como actuar en diferentes escenarios, que cuando esto mismo nos ocurre a nosotros. Los filósofos estoicos, al percibir que esto sucede con mayor frecuencia de la que nos imaginamos, nos invitan a imaginar que cuando nos encontremos en medio de un problema, pensemos que esto le está aconteciendo a alguien más y que debemos aconsejarle como actuar —si pensamos en una persona real y cercana a nosotros, este ejercicio será mucho más efectivo—.

“Podemos aprender, sobre la naturaleza del deseo, a partir de las cosas, sobre las cuales, no discordamos unos de otros. Por ejemplo: cuando un esclavo de otro amo, ha roto un utensilio o alguna otra cosa, de éste, no dejas de decirle, para consolarlo, que ha sido un accidente común. Sábete entonces que, cuando se rompa algo que es tuyo, es preciso que tú estés tan tranquilo como cuando lo de tu vecino ha sido roto. Lleva esta máxima a las cosas más importantes. Cuando el hijo o la mujer de otro, muere; no hay nadie que no diga que así es la vida.
Pero cuando se trata de los hijos o la mujer propia, no se escucha más que lagrimas, gritos, gemidos: “!Que soy de malas!, ¡que estoy perdido!” Es preciso entretanto acordarse de los sentimientos que experimentamos cuando los mismos accidentes le pasan a otros”

—Epicteto


Ayudame a mantener vivo este proyecto haciendo de cuenta que me invitas a tomar un café, vía Paypal o Mercado Pago (Arg.)

Someter nuestra consciencia a juicio

Otra opción que tenemos para meditar como los filósofos estoicos es evaluar nuestras reacciones a lo largo del día y ver que tan alineado a las virtudes o a las tres disciplinas del alma nos comportamos. En este caso, estaremos sometiendo a juicio nuestra consciencia, lo cual nos ayudará a mejorar poco a poco en nuestra forma de relacionarnos.

¿Qué razón hay para que lo que no ofende en público, hiera en la casa, sino que allí llevamos costumbres suaves y tolerantes, y aquí desapacibles y quisquillosas? Necesario es educar y fortalecer todos nuestros sentidos que por naturaleza son pacientes: si el ánimo trata de corromperlos, debe llamársele todos los días a cuentas. Así lo hacía Sextio: cuando terminaba el día; en el momento de entregarse al descanso de la noche, examinaba su conciencia: ¿De qué defecto te has curado hoy? ¿qué vicio has combatido? ¿en qué has mejorado? La ira se calmará y hará mas moderada cuando sepa que diariamente ha de comparecer ante un juez. ¿Qué cosa más bella que examinar de esta manera cada día? ¡qué sueño el que sigue a este examen de las acciones! ¡cuán tranquilo, profundo y libre, cuando el alma ha recibido su alabanza o reconvención, y, sometida a su propio examen, a su propia censura, ha
hecho secretamente el proceso de su conducta! De esta autoridad uso, y diariamente me cito ante mí mismo: en cuanto desaparece la luz de mi vista, y mi esposa, enterada ya de esta costumbre, guarda silencio, examino conmigo mismo todo el día y repaso de nuevo todas mis acciones y palabras. Nada me oculto, nada me dispenso: en efecto, ¿por qué había de temer considerar ni una sola de mis faltas, cuando puedo decirme: Cuida de no hacer eso otra vez; por esta te perdono: en tal debate has hablado con excesiva acritud: en adelante no te comprometas con ignorantes: los que nada han aprendido no quieren aprender: reprendiste a
aquel con demasiada libertad, por cuya razón has ofendido más que corregido: considera en lo sucesivo no solamente si es verdadero lo que dices, sino también si puede soportar lo verdadero aquel a quien lo dices.

— Séneca

Desde nuestro nacimiento hasta el momento que morimos debemos librar a diario incontables batallas: fisiológicas, biológicas, hereditarias, bacteriológicas, políticas, sociológicas, metafísicas, éticas y psicológicas, entre otras. En cada uno de estos enfrentamientos nos encontramos con las fuerzas del bien y del mal en pugna por la victoria, por ende, como aspirantes a estoicos debemos alinear nuestros esfuerzos del lado de la virtud en cada una de las situaciones que se nos presenten.

Debido a esto, es fundamental que practiquemos la introspección cada noche, a fin de discernir claramente cuál de estas fuerzas –las virtudes o las pasiones– han sido vencedoras de esta batalla cotidiana, o lo que los filósofos estoicos denominaban como someter a juicio nuestra consciencia. Para vivir en armonía con la naturaleza, el estoico se pregunta y evalúa cada noche quien obtuvo la victoria en la batalla disputada durante el día de hoy. Además observa cómo atacaron las pasiones con sus tendencias erróneas, tentadoras y malignas, a su vez que evalúa la eficacia de la defensa de la templanza, la sabiduría, el coraje y la justicia.

Las personas que viven sin cultivar ni utilizar los poderes de la virtud y del discernimiento descubren que sus cuerpos y sus mentes se encuentran asolados por los vicios, que son la causa de gran parte de su sufrimiento y que derivan en los hábitos destructivos, la ignorancia, la enfermedad y la infelicidad. Incluso, Hay pocas personas que sean conscientes de que viven constantemente en un estado de conflicto. Generalmente, se dan cuenta del triste y ruinoso estado en el cual se encuentran sus vidas sólo cuando perciben –desvalidos– que la devastación es casi completa.

Por ende, es preciso que cada día de batalla nos posicionemos a favor de la virtud, a fin de evitar que se degrade excesivamente nuestra salud y hacer todo lo que se encuentre bajo nuestro dominio por alcanzar la prosperidad, utilizando la sabiduría y el autocontrol para enfrentar con coraje todo cuanto de ignorancia hay en nosotros.

Reflexión sobre píldoras estoicas

Por último, otra opción con la cual contamos para meditar como los filósofos estoicos es optar por la lectura, profundización y entendimiento de algún pasaje de los estoicos. En este ejercicio debemos tomar una cita (o un puñado de ellas) e intentar discernir e interiorizar en nuestra vida la idea que trata de transmitir.

Esto era una práctica frecuente dentro de las Meditaciones de Marco Aurelio, quien haciendo uso de la herramienta de la escritura y mediante un esfuerzo que se renueva continuamente, se proponía describir este modo de vida que la filosofía requiere mientras moldeaba el modelo de persona ideal al que el emperador apuntaba ser.

“Por doquier y de continuo de ti depende estar piadosamente satisfecho con la presente coyuntura, comportarte con justicia con los hombres presentes y poner todo tu arte al servicio de la impresión presente, a fin de que nada se infiltre en ti de manera imperceptible”

—Marco Aurelio

Para realizar nuestras propias meditaciones, debemos elegir un conjunto de reglas y dogmas morales que van a regir nuestras vidas. A diario, debemos repetir y reescribir estas reglas, a fin de tenerlas siempre en mente cuando emprendamos alguna actividad. Además, podemos realizar una revisión de situaciones que ya hemos experimentado y evaluar en qué medida podríamos haber actuado diferente, siguiendo este conjunto de máximas escogido.


Encontra más información sobre estoicismo en mi instagram: @estoicismo.arg

Me interesa conocer tu opinión