Prácticas estoicas: principales ejercicios para profesar un camino de virtud

Cómo explicamos en el post acerca de los principios del estoicismo, las prácticas estoicas tienen como finalidad el desarrollo del autocontrol y la firmeza como un medio para superar las emociones destructivas. La finalidad de la filosofía estoica es alcanzar el estado de Eudemonía, que podemos traducir como “felicidad” o “la buena vida”.

Fundamentos de las prácticas estoicas:

Los humanos tenemos diversos deseos que pueden estar orientados a que nos ocurran determinadas cosas (perder peso, ganar la lotería, obtener reconocimiento, entre otras); como también deseamos que no pasen otras tantas situaciones (no tener accidentes, no enfermarnos y por sobre todas las cosas, no morir). La gran mayoría de las veces no depende de nosotros que ocurran (o no) tales acontecimientos. Por ende, las prácticas estoicas nos exhortan a no resignar nuestra felicidad y bienestar a cosas externas a nuestro dominio.

Los ejercicios estoicos tienen origen en tres pilares generales: vivir acorde a la naturaleza, la dicotomía de control y la práctica de las tres disciplinas

Vivir acorde a la naturaleza:

Los filosofos estoicos defienden la idea de que la mejor manera de llevar adelante nuestra vida es vivir acorde a la naturaleza humana. Para entender esto, debemos tener en cuenta la relación entre la lógica, física y ética estoica.

Para decidir cuál es la mejor forma de vivir (ética), hay que entender cómo funciona el mundo (física) y razonar adecuadamente sobre ello (lógica).

Massimo Pigliucci

Recordando que el estoicismo plantea una concepción racional del universo, esto que explica Massimo Pigluicci resume la idea de vivir acorde con la naturaleza. Los aspectos más relevantes de nuestra naturaleza, según los estoicos, son nuestra condición de animales sociales y nuestra capacidad de solucionar problemas utilizando la razón.

Dentro de la creencia panteísta estoica, los filósofos desarrollan que los humanos somos una pequeña parte de la divinidad. A su vez, recordemos que los estoicos pensaban en dios como un ser racional, que no deja nada librado al azar.

“«Convivir con los dioses.» Y convive con los dioses aquel que constantemente les demuestra que su alma está satisfecha con la parte que le ha sido asignada, y hace todo cuanto quiere el genio divino, que, en calidad de protector y guía, fracción de sí mismo, asignó Zeus a cada uno. Y esta divinidad es la inteligencia y razón de cada uno.”

Marco Aurelio (V.27)

Por ende, vivir de acuerdo a la naturaleza humana significa vivir racionalmente y con objetivo, no solo de mejorar nuestra vida, sino que también de mejorar la vida de nuestra sociedad. Aquí encontramos una clara diferencia entre el estoicismo y la autoayuda, ya que esta última se centra únicamente en hacer sentir mejor al individuo. 

¿He realizado algo útil a la comunidad? En consecuencia, me he beneficiado. Salga siempre a tu encuentro y ten a mano esta máxima, y nunca la abandones.

Marco Aurelio (XI.4)

Vivir con moderación:

En las epístolas morales de Séneca a Lucilo, también hayamos constantes referencias sobre como vivir acorde a la naturaleza incluye la moderación con los placeres. Los placeres naturales forman parte de la supervivencia de la humanidad, por ende, disfrutar de estos placeres en su justa medida también es llevar un modo de vida racional.

Los deseos de la naturaleza son limitados; los que nacen de la falsa opinión no saben dónde terminar, pues no hay término para lo engañoso. El que va por buen camino encuentra un final; el extravío no tiene fin. Aléjate, por tanto, de la vanidad, y cuando quieras saber si lo que pides responde a un deseo natural o a una ciega codicia, examina si puede detenerse en algún punto: si habiendo avanzado un gran trecho, siempre le queda otro más largo, ten por seguro que tal deseo no es natural.

Séneca (ep. 16 – 9)

El problema que advierten los estoicos, es que los humanos hemos separado el placer de las necesidades. Esto implica la transformación del placer como un fin en sí mismo, lo que mayormente deriva en situaciones adversas para nosotros. Por ejemplo: todo el placer que existe actualmente al rededor de la alimentación coincide con índices de obesidad nunca antes registrados.

La naturaleza exige poco, en cambio, los placeres que nacen desde una opinión equivocada exigen cada vez más. La ley de la naturaleza señala como culminación del deseo no tener hambre, ni sed, ni frío. De este modo, el placer como bien supremo, supone la satisfacción de los deseos que son naturales y necesarios para nuestras vidas. Por ende, debemos cumplir con estos placeres de alguna manera. En cambio, es voluntario aquello que le otorgamos a los deseos cuya satisfacción no es indispensable para nuestras vidas y podemos suprimir o atrasar. Estos deseos persiguen un placer innecesario por naturaleza.

La naturaleza ambiciona poco, la opinión no tiene medida. Acumúlese en ti cuanto muchos ricos hayan poseído, elévete la fortuna a una riqueza que supere la medida concedida a un particular, cúbrate de oro, revístate de púrpura, condúzcate a tal suerte de delicias y opulencia que cubras la tierra con el mármol, séate concedido no sólo poseer, sino hollar las riquezas; añádanse estatuas y pinturas y cuanto las diversas artes produjeron al servicio del lujo; no aprenderás sino a codiciar bienes mayores que éstos.

Séneca (ep. 16 – 8)

Dicotomía de control:

La facultad racional nos ha sido entregada como capaz de reflexionar sobre sí misma y sobre qué es, sobre cuál es su capacidad, sobre a qué grado de valía ha llegado, y sobre las demás ciencias. ¿Qué otra cosa es la que dice que el oro es bello? Porque el propio oro no lo dice. Es evidente que quien lo dice es la capacidad de servimos de las representaciones. ¿Qué otra cosa es la que juzga la música, la gramática, las otras facultades, poniendo a prueba sus usos y señalando las oportunidades que les son favorables? Ninguna otra. Por consiguiente y como procedía, los dioses hicieron que dependiese sólo de nosotros lo más poderoso de todo y que dominaba lo demás: el uso correcto de las representaciones; mientras que lo demás no depende de nosotros.

Epicteto; Disertaciones por Flavio Arriano. “Sobre lo que depende de nosotros y lo que no depende de nosotros”

La dicotomía del control es una de las prácticas estoicas fundamentales. Consiste en distinguir que algunas cosas están bajo nuestro control y otras no (aunque podamos influir en ellas). Si estamos lo suficientemente sanos desde el punto de vista mental, nuestras decisiones, percepciones y comportamientos están bajo nuestro control. Todo lo demás, se encuentra fuera de nuestra área de influencia. Deberíamos preocuparnos de lo que está bajo nuestro control y tratar al resto de cosas con ecuanimidad.

Algunas de las cosas que se escapan a nuestra influencia son las circunstancias en las que nos encontramos, así como los pensamientos y las acciones de las otras personas. Además, Epicteto menciona explícitamente que aspectos como nuestro cuerpo, nuestra propiedad y nuestra reputación se incluyen en la última categoría. Por lo tanto, no deberíamos depender de ninguno de estos elementos para nuestra felicidad.

¿Entonces no tenemos control sobre nuestro cuerpo o nuestra salud?

En partes. Podemos controlar ciertos aspectos, y decidir por ejemplo cómo alimentarnos y cuánto movernos, pero nunca estaremos completamente a salvo de posibles enfermedades o accidentes. La muerte no está bajo nuestro control (ocurrirá de un modo u otro), pero lo que sí está totalmente bajo nuestro control es la manera en cómo reflexionamos sobre la muerte. Esta es la parte que podemos y necesitamos trabajar.

Marcos Vazquez; “Invicto: Logra más. Sufre Menos.” P. 23

Los estoicos enseñaban que mediante una repetición consciente cambiamos nuestros comportamientos e incluso nuestros sentimientos internos, algo confirmado por psicoterapias modernas que son efectivas para el tratamiento de la depresión y otras enfermedades. Entonces, podemos resumir la práctica cómo enfocar nuestra energía y esfuerzo en aquello que depende de nosotros. Preocuparnos de cosas que no están bajo nuestro control solo genera ansiedad y frustración.

Las tres disciplinas

Pierre Hadot explica que, en un principio, los filósofos estoicos antiguos distinguían dos funciones del principio director:

  1. El asentimiento, referido al ámbito de la representación y del conocimiento.
  2. El impulso activo (horme), el querer, referido al ámbito de la motricidad, del movimiento hacia los objetos, provocado por las representaciones.

Luego, son Epicteto y Marco Aurelio quienes insisten en la idea de que podemos vivir acorde a nuestra naturaleza mediante la utilización de tres funciones. Respectivamente, se tratan del asentimiento, el deseo y el impulso activo, a los que corresponden las tres disciplinas que trataremos a continuación.

Explicación introductoria a las tres disciplinas:

Antes de profundizar en las tres disciplinas, debemos considerar que los términos específicos que utilizaron los estoicos no significan lo mismo que en la actualidad.

El término «juicio» hace mención a hypolepsis, que puede traducirse cómo «comprender» o «asumir». En un sentido figurado significa «juicio de valor» u «opinión» refiriendo a la recolección de una idea o un punto de vista, que analizamos con fin de captar. Existen diversos tipos de juicios y no es necesario que sean conscientes. Por ejemplo, si nos enojamos con una persona por algo que hizo, podemos pensar que es imbécil. En realidad, implícitamente juzgaremos como mala a su acción, aunque no se nos pase por la cabeza pensar en “esa persona está haciendo algo mal” sino que pensamos “esa persona es mala”.

A continuación, nos topamos con el término «impulso» que pretende traducir a la palabra en griego horme. Refiere a un impulso de la acción, pero no necesariamente de forma primitiva o automática. Sacar la mano de una sartén caliente y dar un grito no es la referencia de impulso que intenta exponer el estoicismo. Los impulsos surgen de un primer paso de juicio o pensamiento. Si juzgamos que algo es bueno lo desearemos, mientras que si lo juzgamos por malo, lo intentaremos evitar a toda costa. En definitiva, los impulsos hacen referencias a nuestras ansias de actuar basándonos en nuestros juicios de valor.

Del juicio (pensamiento) y del impulso (deseo de actuar) surgen «el deseo y el rechazo». Mediante estos decidimos si vale la pena dedicar tiempo y energía en conseguir algo.

Según Epicteto, estos tres aspectos mencionados dependen completamente de nosotros. A la vez, los tres términos explicados se corresponden con las tres disciplinas. Las prácticas estoicas nos enseñarán a dominar todos los ámbitos de la vida que están bajo nuestro control.

relación de las tres disciplinas estoicas con la física, ética, lógica y las cuatro virtudes cardinales del estoicismo.
Massimo Pigliucci; “Cómo ser un estoico”. PP: 22 – 23; Editorial Ariel.

1- Disciplina del deseo:

En resumidas cuentas, esta disciplina trata sobre conocer aquello que debemos desear y que es mejor evitar. Cuenta Massimo Pigliucci que esta disciplina deriva de la física estoica y se relaciona con las virtudes del valor y la templanza. El valor nos ayudará a enfrentarnos a los hechos y actuar en consecuencia; la templanza nos ayudará a limitar nuestros deseos, evitando caer en tentaciones y placeres nocivos.

Esta disciplina se relaciona con la práctica estoica de la dicotomía del control, que nos ayuda a entender aquello que depende de nosotros y aquello que no. Alcanzamos esta diferenciación a partir de nuestro entendimiento de como funciona el mundo. Por ende, comprender la física nos ayudará a evitar el error de dejarnos llevar por las ilusiones, pensar que tenemos influencia sobre aquello que realmente no está a nuestro alcance controlar.

Nuestras representaciones de la realidad nos producen un impacto mental, el objetivo es conseguir la disciplina necesaria para vivir la realidad tal como se nos muestra. Debemos aprender a desear como desea la naturaleza y a aceptar sus planes e intenciones para con nosotros. De este modo, aprendemos a ver el mundo desde una perspectiva más amplia y entenderemos que la realidad muchas veces no se ajusta a lo que queremos. Entonces, con esta disciplina estaremos trabajando sobre nuestros deseos y aversiones.

2- Disciplina de la acción:

Esta disciplina nos indica cómo actuar en la esfera social, por ende se relaciona con la virtud de la justicia, perteneciente a la rama ética del estoicismo. No basta únicamente con entender de manera correcta las representaciones físicas, sino que además debemos comprender como actuar correctamente en cada situación.

Los estoicos defienden la idea de que mantener la rectitud de nuestro carácter es primordial, sin importar la situación en la cual nos encontremos. La disciplina de acción está relacionada con la capacidad de actuar por el bien de nuestra comunidad y de la humanidad en su conjunto. En la disciplina de la acción trabajaremos sobre nuestro «impulso».

3- Disciplina del asentimiento:

La disciplina del asentimiento es poner en práctica el ejercicio de la verdad. Más que hablar sobre lógica, esta disciplina nos enseña a vivir la lógica y reevaluar críticamente la forma en que organizamos nuestros pensamientos. Entonces, la virtud de la sabiduría nos ayuda a formarnos juicios correctos acerca de las representaciones que nos plantea la vida. En torno a esta disciplina, que dirige nuestra actitud con respecto a los acontecimientos exteriores, se reagrupan todos los teoremas sobre la causalidad de la Naturaleza universal.

Principales prácticas estoicas:

I. Visualización negativa:

Esta herramienta se trata de pensar frecuentemente en los peores escenarios posibles de cada evento que vayamos a afrontar. Puede sonar extraño en la actualidad, donde todo tiene que girar en base a un positivismo irreal y a los deseos personales. Sin embargo, asumir que todo cuanto pase se adaptará a nuestros deseos ampliará nuestra frustración al momento de enfrentar obstáculos, que sin duda llegarán. Séneca nos advierte en sus escritos que la adversidad inesperada golpea el doble.

Por los problemas del contexto, los estoicos aplicaban esta herramienta a temas como la pobreza, la invalidez, la enfermedad, la muerte de un ser querido o el exilio, pero podemos utilizar esta técnica en todos los ámbitos que creamos que existe una posibilidad de que todo salga mal, por ejemplo: una entrevista laboral, una conferencia, problemas de tránsito, etc. Pensar en todos los escenarios posibles, nos permite contemplar errores que quizás no considerábamos. Podemos evaluar qué sucesión de pasos se dieron hasta llegar al mismo y eventualmente detectarlos y evitarlos si ocurren en la vida real.

Incluso en los casos donde no existe estrategia preventiva posible, realizar este ejercicio nos ayuda a mitigar el impacto. Lo que enfrentamos por primera vez suele parecernos más terrible de lo que realmente es. Con certeza esta herramienta nos ayudará a ser más tolerantes y pacientes ante los eventos negativos de la vida. Reflexionar sobre un posible suceso no implica preocuparse por él, al contrario, muchas veces reducirá nuestra ansiedad.

Visualizar es un ejercicio intelectual, que puede realizarse sin despertar emociones negativas. La contemplación no implica preocupación, sino que nos ayudará a estar preparados para enfrentar las adversidades que puedan surgir.

Que de la muerte y el exilio y de todas las otras cosas que parecen terribles seas de ellas consciente, sobre todo de la mortalidad, y tú no darás cabida a bajos pensamientos, y no desearás nada con ardor.

Epicteto

II. Memento Mori:

Durante la época imperial, cuando un general desfilaba victorioso por las calles de Roma, detrás suyo iba un esclavo encargado de recordarle a cada momento sobre su condición de mortal, con el fin de impedir que el general caiga en la soberbia y evite cometer errores impulsados por su ego. Los antiguos estoicos eran muy conscientes de la muerte y de la importancia que los seres humanos le otorgan, y desarrollaron una visión de ella muy inusual y fortalecedora.

El estoicismo se basa en utilizar nuestra razón para analizar nuestros miedos, y no existe tema capaz de horrorizar a una persona más que la muerte. Para perder este miedo, nos exhortan a ver que en realidad es una preocupación irracional, ya que al igual que no lamentamos todo el tiempo pasado antes de nuestro nacimiento, no deberíamos lamentar que existirá un tiempo igual de largo después de nuestra muerte.

La muerte no es más que el momento de que nuestra parte material vuelva a los elementos de los que está compuesta. Es decir, todo cuanto haya de nosotros de agua, volverá al agua; todo lo que haya de gases, volverá al aire y así hasta que no quede nada por retornar. ¿Qué hay de temible en eso? ¿Qué pérdida va a ser esto para el universo, qué acontecimiento extraño o irracional?

Al morir, simplemente volvemos al mismo estado que antes de nacer. Para perder el miedo al evento concreto, también debemos entender que la muerte es un proceso constante, morimos un poco cada día.

El acto de reflexión sobre nuestra muerte nos entrega perspectiva y un sentido de urgencia. Nos ayuda a valorar más nuestro tiempo y desperdiciar menos en entretenimientos vacíos. Al contemplar la muerte nos hacemos conscientes de que desperdiciamos gran parte de esto que llamamos vida.

La inminencia de la muerte nos concentra en lo esencial y nos permite apreciar el momento actual. Nuestro tiempo es limitado y la muerte se encuentra más cercana a cada momento. Debemos aprovechar cada día de nuestras vidas y disfrutar de la vida sin temer a la muerte. Aunque, paradójicamente, traerla por momentos a nuestra mente nos ayudará a apreciar y valorar mucho más nuestra vida.

Detente en cada una de las cosas que existen, y concíbela ya en estado de disolución y transformación, y cómo evoluciona a la putrefacción o dispersión, o bien piensa que cada cosa ha nacido para morir.

Marco Aurelio (X.18)

III. Incomodidad voluntaria:

Es imposible saber qué retos específicos enfrentaremos en nuestras vidas, sin embargo, podemos entrenar nuestra resiliencia al entrenarnos de manera anticipada para enfrentar una variedad de situaciones. Reservar algunos días del mes para exponernos ante situaciones incómodas, puede ser de gran ayuda. Es fácil dejarnos atrapar por el placer y por la comodidad, llegando así a perder nuestra libertad.

Una manera de mantener esta libertad, es evitar durante algunos días al mes las cosas que disfrutamos, e incluso, las que creemos que necesitamos. Si nos volvemos capaces de soportar pequeñas incomodidades diarias, afrontaremos las grandes con mayor confianza y menores niveles de ansiedad. Con esta práctica estoica, nos iremos preparando para las peores situaciones (que tarde o temprano, llegarán), pondremos a prueba nuestra templanza e incluso nos ayudará a no dar por hecho todo lo que poseemos, sino que lo valoraremos antes de perderlo.

Un ejemplo simple de lo anterior es cuando se corta algún servicio de nuestro hogar (Agua, luz, gas, etc.). Lo tenemos tan naturalizado que no contamos con que, por alguna razón, pueden faltarnos. Al recuperar dicho servicio, después de pasar un par de horas o días sin este, nos sentimos agradecidos y lo valoramos el doble.

Los estoicos nos advierten que la comodidad debilita tanto el cuerpo como la mente. Séneca y Marco Aurelio utilizaban varios días al mes para vestirse con la ropa más barata y simple posible, realizar ayunos y exponerse al frío. Después de estas prácticas, se preguntaban si era eso a lo que tanto miedo tenían.

Practicar la incomodidad nos ayudará a darnos cuenta que somos más fuerte de lo que creemos, a reducir la dependencia que tenemos de las cosas y a apreciar más todo aquello que tenemos.

La salud de muchos, debilitada por el exceso de lujo y comodidad, se fortalece con el exilio, al forzarles este a llevar una vida más sencilla y vigorosa

Musonio Rufo

IV. La contemplación del sabio

Cuando estamos atravesando momentos duros, debemos pensar en las virtudes de quienes conviven a diario con nosotros. Incluso dentro de nuestras propias familias seremos capaces de distinguir diferentes ejemplos.

Siempre que quieras alegrarte, piensa en los méritos de los que viven contigo, por ejemplo, la energía en el trabajo de uno, la discreción de otro, la liberalidad de un tercero y cualquier otra cualidad de otro. Porque nada produce tanta satisfacción como los ejemplos de las virtudes, al manifestarse en el carácter de los que con nosotros viven y al ofrecerse agrupadas en la medida de lo posible. Por esta razón deben tenerse siempre a mano.

Marco Aurelio (VI.48)

Contemplar un modelo a seguir, una persona real que ha “clavado” una virtud, es una forma de ayudar a mejorarnos a nosotros mismos. Reconocer y enfatizar que la excelencia por la que nos estamos esforzando, puede ser alcanzada por humanos reales y cercanos a nuestra vida, es de gran ayuda para comportarnos de una mejor manera.

Es muy fácil encontrar actos malos y vergonzosos en los demás. Por ende debemos ser capaces de distinguir y recordarnos regularmente de que hay más en ellos. Es difícil trabajar en nuestro propósito cuando caemos presos en la desesperanza. Puede ser que el modelo a seguir que elijamos se haya equivocado más de una vez, todos lo hacemos. Esto hace que sus logros incluso sean más alcanzables para el resto de nosotros. Tenemos que admirarlos por lo que han logrado, e integrar sus métodos, los que funcionan, dentro de nuestros hábitos.

Nuestro trabajo es convertirnos en el mejor en todas las cualidades que admiramos de los demás. Tomemos el ejemplo de Marco Aurelio:

De joven, era frecuente que el futuro emperador se sintiera enfadado y tenía serios problemas para controlar sus impulsos. Su mentor estoico, Junio Rústico, frecuentemente lo hacía enfadar para mostrarle posteriormente como recuperar un estado mental de serenidad. Marco también aprendió de Rústico a reconciliarse con los demás tan pronto como ellos estuviesen dispuestos a enmendar las cosas. Más tarde en su vida, agradecería a los dioses haber sido capaz de impedirse hacer algo durante los momentos de ira, de lo cual luego podría arrepentirse.

Marco Aurelio también tuvo otro tutor estoico de quien se conoce muy poco, llamado Cina Catulo. Catulo era un hombre que prestaba atención a sus amigos cuando estos le notificaban los fallos en su carácter. Incluso, cuando lo criticaban injustamente, este siempre trataba de abordar el asunto y restaurar la amistad.

Los estudiantes del estoicismo se beneficiaban de la sabiduría de sus maestros al tratarlos como modelos, cuyo comportamiento procuraban emular, y como mentores, cuyo consejos podían escuchar. El primer libro completo de las meditaciones de Marco Aurelio está dedicado a resaltar las virtudes de sus familiares, amigos, conocidos y mentores.

De Rústico: el haber concebido la idea de la necesidad de enderezar y cuidar mi carácter.

Marco Aurelio (I.7)

V. Vista desde arriba:

Los estoicos utilizaban esta práctica para analizar sus problemas, desde una perspectiva donde no afectase el ego, ya que cuanto más cerca nos encontremos de la situación que nos genera un problema, será más difícil realizar una evaluación objetiva del hecho. Al alejarnos mentalmente de nuestros problemas, obtendremos una mejor perspectiva de su dimensión, evaluando todo su contexto.

Llevar a cabo esta práctica es tan simple como imaginar que nos estamos viendo desde arriba, desde una gran altura. Esto nos permitirá notar cuán pequeñas e insignificantes son las situaciones que vivimos, con respecto al conjunto de las cosas. Nosotros quedaremos pequeños ante la gran ciudad, la ciudad será solo un punto en el país, el cual a su vez es un punto dentro del mundo. El mundo, pasa a ser solo un granito de arena dentro del sistema solar, mientras que este último es insignificante para el universo.

Esta técnica es sorprendentemente efectiva y no solo se puede practicar imaginando, sino que también somos capaces de poner en perspectiva las cosas cuando observamos hacia abajo desde una montaña o nos paramos frente al océano y no llegamos a ver más que agua en el horizonte. Esto no significa que no debamos enfrentar nuestros problemas, sino que lo utilizamos para no quedar atrapados en nuestras interpretaciones sobre los eventos ocurridos, perdiendo de vista el contexto del conjunto.

Debemos desarrollar nuestra capacidad de cambiar el foco de atención según lo requieran las circunstancias. Necesitamos adoptar una visión amplia para lograr una perspectiva adecuada y definir después cómo deberíamos actuar. Una vez fijado el plan de acción, cerraremos el foco para concentrar nuestra energía y atención en mejorar nuestra situación.

Existen dos formas de tomar perspectiva:

  1. Perspectiva espacial: Podemos tomar perspectiva espacial imaginando que estamos volando a miles de kilómetros por encima de la tierra, mirando hacia abajo para vernos a nosotros mismos en el planeta. De este modo podremos percibir lo pequeño que somos y la insignificancia de nuestros problemas.
  2. Perspectiva temporal: En este caso, debemos visualizar los millones de años que pasaron antes de que apareciéramos en esta tierra y los millones de años que vendrán una vez que nos hayamos ido. Todo el mundo se encuentra en un cambio constante y nuestra vida es solo una parte de este movimiento cósmico, no hay nada por lo cual deberíamos temer.

Recuerda la totalidad de la sustancia, de la que participas mínimamente, y la totalidad del tiempo, del que te ha sido asignado un intervalo breve e insignificante, y del destino, del cual, ¿qué parte ocupas?

Marco Aurelio (V.24)

VI. Práctica del agradecimiento:

En cierta medida, desear algo es imaginar que tenemos ese algo que no poseemos, ósea, experimentar la presencia de algo que está ausente. La gratitud, por otra parte, proviene de imaginar la ausencia de aquello que está presente en el ahora. ¿Cómo sería la vida si no tuviera esto? Si no imaginamos la pérdida de vez en cuando, recordándonos cómo sería la vida sin las cosas y las personas que amamos, las damos por sentado y le restamos su valor.

Los estoicos querían desarrollar un sentido sano de gratitud ante la vida, uno que no estuviera dictado por el apego, de modo que practicaban imaginando tranquilamente el cambio y la pérdida, como un río fluyendo que se lleva las cosas con su corriente. El sabio estoico es capaz de sentirse agradecido por los regalos que la vida le ha dado, pero también se recuerda a sí mismo que son una suerte de préstamo; todo cambia y nada dura para siempre.

Debemos recordar que la gratitud no implica conformismo, de hecho, las personas más agradecidas, son capaces de cumplir sus objetivos con mayor frecuencia. La gratitud no es resignación, sino que más bien, se trata de apreciar lo que tenemos mientras estamos persiguiendo otra cosa.

Por último, debemos cambiar el foco de nuestra atención. Pasamos nuestros días esperando los grandes acontecimientos, pero la vida está compuesta realmente de pequeños momentos. Por desgracia, desperdiciamos la mayoría de estos momentos por considerarlos mundanos. Podemos implementar esta práctica fácilmente a nuestras vidas, llevando un diario de personas, cosas y situaciones por las que estamos agradecidos e incluso, enfocarnos en lo que podemos aprender de cada una de ellas (combinando así gratitud y contemplación). Pero también recordemos hacerlo de modo que no terminemos sintiendo apego por dichas cosas. Al sumar la dicotomía del control, recordamos que la permanencia de ninguna persona u objeto están bajo nuestra influencia.

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