Principios estoicos: eudaimonia (felicidad), virtud y ataraxia (tranquilidad)

Los principios estoicos presentaron una visión unificada del mundo que consta de lógica formal, física no dualista y ética naturalista, conformando así la doctrina estoica. Entre estos, enfatizaron la ética como el foco principal del conocimiento humano, aunque sus teorías lógicas fueron de mayor interés para los filósofos posteriores.

Finalidad del conocimiento estoico:

El estoicismo enseña el desarrollo del autocontrol y la firmeza como un medio para superar las emociones destructivas. Sostiene que convertirse en un pensador claro e imparcial nos permite comprender la razón universal (logos).

El fin último de los principios del estoicismo es alcanzar la sabiduría, lo cual podemos entenderlo como un estado de conocimiento intuitivo. Tal estado se alcanza únicamente por el camino de la virtud (areté) y la tranquilidad (ataraxia), que a su vez, tienen como consecuencia la eudaimonia, que podemos traducirlo al español como la felicidad o la buena vida.

Principios estoicos: Eudaimonia, Virtud y Ataraxia
Marcos Vazquez; “Invicto: Logra más. Sufre Menos.” P. 10

Eudaimonia:

La filosofía estoica, al igual que otras escuelas de filosofía del período Helenístico, tenían como fin responder a la pregunta “¿cómo hay que vivir?”.

De acuerdo con el testimonio de Estobeo, Crisipo y sus seguidores sostenían que la felicidad (eudaimonía) es una meta o blanco (skopós), en tanto que alcanzar la felicidad (tychein eudaimonías) es el fin (télos). “Alcanzar o lograr la felicidad” es, en realidad, lo mismo que “ser feliz” (eudaimoneín). Entonces, respondiendo a la pregunta, “ser feliz” es el fin último para los estoicos.

Debemos tener en cuenta que la visión moderna de felicidad no representa fielmente el sentido filosófico que le atribuían los estoicos, por lo que tenemos que darle un significado más ligado a la autorrealización o al crecimiento personal. Esta felicidad estoica se alcanzaría únicamente por medio de la virtud (areté) y la tranquilidad (ataraxia).

Los estoicos sostienen que la vida eudaimónica es una meta alcanzable para todos, sin importar su estatus social, sus recursos financieros, la salud física o el grado de atractivo. Aunque todas estas cualidades son indiferentes a la capacidad de seguir una vida virtuosa, se las prefiere (como dirá sin pensarlo cualquier persona normal) mientras no interfieran en la práctica de la virtud.

Virtud:

Probablemente el primer filósofo en plantear y discutir el tema de la virtud de manera sistemática fue Sócrates. Este término podría definirse como una excelencia moral, pero más específicamente, en los principios estoicos es definida como una disposición de la parte rectora del alma.

El término es utilizado siempre en pos de definir ciertas cualidades “anímicas” o “psicológicas” que los seres humanos podemos adquirir, desarrollar e incorporar de modo estable, gracias a haber habituado nuestro carácter en una determinada dirección. Cualquier descripción de lo que es vivir una buena vida incluirá ciertos componentes, los cuales podremos integrar a lo largo de la misma, siguiendo un patrón de comportamientos.

Según los estoicos, la virtud es una habilidad técnica o artesanal. A su vez, toda habilidad técnica o artesanal es una estructura compuesta de principios teóricos que se ejercitan, ponen en práctica o se consolidan mediante la práctica. Y en tanto la razón se da en conformidad con dichos principios teóricos, la habituación se da en conformidad con la ejercitación o la puesta en práctica de algo.

Todos nosotros, por naturaleza, nacemos con una inclinación hacia la virtud en la medida en que tenemos tendencias o inclinaciones hacia ella. Entonces, la virtud se produce por naturaleza, por habituación y razón.

“Ciertas virtudes son primeras; otras están subordinadas a ellas; las virtudes primeras son cuatro: phrónesis [sabiduría], sophrosyne [templanza o moderación], andreía [valor], dikaiosyne [justicia]”

Estobeo

Como remarca el doxógrafo, podemos distinguir cuatro virtudes cardinales dentro de los principios estoicos, las cuales trataremos a continuación:

Sabiduría (práctica)

Como mencionamos antes, los estoicos derivan su interpretación de la virtud de Sócrates, quien creía que todas las virtudes son en realidad aspectos diferentes del mismo rasgo subyacente: la sabiduría.

La razón por la cual según Sócrates «la sabiduría es el bien principal», es muy sencilla: es la única capacidad humana que es buena aplicada en todo tipo de circunstancias. Podríamos resumir la sabiduría como la capacidad de observar la realidad de manera objetiva y racional. En un mundo complejo y confuso, la claridad nos da poder.

Los estoicos advierten que las cosas no suelen ser lo que parecen a primera vista, y nos animan a estudiarlas con profundidad. No se refieren únicamente a lo externo, sino también a nuestro propio mundo interno. Una vez que logramos una visión clara de la realidad, la virtud de la sabiduría nos ayudará a seleccionar la acción más apropiada para realizar en cada momento. En el fondo se refiere a tomar decisiones racionales, evitando ser arrastrados por tempestades emocionales.

La sabiduría es uno de los principios estoicos crucial para diferenciar el bien del mal, y para distinguir lo que está bajo nuestro control de lo que está fuera de él (dicotomía de control).

Justicia

El concepto de justicia hace referencia a la práctica de tratar a los demás seres humanos con dignidad, amabilidad y ecuanimidad. Los filósofos estoicos sentían una profunda responsabilidad social, y recordaban constantemente la necesidad de ayudar a los demás. A la hora de decidir cómo actuar, debemos considerar el impacto en la sociedad.

“Lo que no beneficia al enjambre, tampoco beneficia a la abeja.”

Marco Aurelio | Meditaciones (Libro VI – 54)

Marco Aurelio se esforzaba cada día por construir una vida mejor para su imperio. Mientras los emperadores previos habían abusado del poder que tenían a su cargo, algunos incluso transformados en tiranos, Marco Aurelio siempre fue consciente de que su poder le confería una gran responsabilidad, e intentó usarlo para ayudar a los demás.

Pero esto no quiere decir que sintiera agrado por todo el mundo. En sus Meditaciones hace alusiones a todos los necios y arrogantes con los que debía tratar a diario, pero no dejaba que sus emociones le hicieran tomar malas decisiones y alejar su comportamiento de la rectitud por la cual abogaba. 

Tampoco se dejaba influenciar por los demás, ni mendigaba la aprobación popular. Ayudar era una obligación moral, no un medio para obtener un fin. No se desviaría de la virtud en pos de ganar el aprecio de su pueblo.

“De mi padre: (…) El velar constantemente por las necesidades del Imperio. La administración de los recursos públicos y la tolerancia ante la crítica en cualquiera de estas materias; ningún temor supersticioso respecto a los dioses ni disposición para captar el favor de los hombres mediante agasajos o lisonjas al pueblo; por el contrario, sobriedad en todo y firmeza, ausencia absoluta de gustos vulgares y de deseo innovador.”

Marco Aurelio | Meditaciones (Libro I – 16)

Por último, los estoicos aclaraban que actuar con justicia no implica buscar venganza. De hecho nuevamente es el emperador quien nos recuerda que la mejor venganza es no actuar como aquellos que nos atacan.

“El que peca, peca contra sí mismo; el que comete una injusticia, contra sí la comete, y a sí mismo se daña.”

Marco Aurelio | Meditaciones (Libro IX – 4)

Valor

El valor es la capacidad que tenemos para actuar bien bajo circunstancias adversas, enfrentarnos a los hechos y reaccionar de forma correcta independientemente de las consecuencias que esto conlleve. En otras palabras, es la fuerza emocional que implica el ejercicio de la voluntad para alcanzar determinadas metas ante una oposición externa o interna; incluye valentía, perseverancia y honestidad.

Esta virtud no trata sobre la ausencia de miedo, sino que va de hacer lo correcto a pesar del miedo. El valor nos permite tolerar el dolor y la adversidad, tanto a nivel físico como mental. Según Epicteto, la cuestión radica en nuestra voluntad.

“En verdad nada te detiene. Nada te retiene realmente, puesto que tu voluntad está siempre bajo tu control. La enfermedad puede desafiar a tu cuerpo. ¿Pero acaso eres sólo cuerpo? La cojera puede afectarte las piernas. Pero no eres sólo piernas. Tu voluntad es mayor que tus piernas. Tu voluntad no tiene por qué verse afectada por ningún incidente, a no ser que tú lo permitas. Recuérdalo cada vez que te ocurra algo.”

Epicteto

Templanza

La templanza puede entenderse como autocontrol, ya que nos impone refrenar nuestros deseos y ponerles un determinado límite. Debemos evitar caer en las tentaciones o en el desánimo. Al tener un objetivo en mente, el camino para cumplirlo estará lleno de obstáculos. Hacer uso de esta virtud nos ayuda a evitar caer en las tentaciones y los placeres a corto plazo, que nos desvían del sendero a nuestras metas.

En la constitución de un ser racional no veo virtud rebelde a la justicia, pero sí veo la templanza contra el placer.

Marco Aurelio | Meditaciones (Libro VIII – 39)

Los estoicos remarcaban la importancia de convertir los obstáculos en oportunidades. Cada uno de estos, es una oportunidad de practicar la filosofía y las virtudes que procuramos desarrollar. En este punto podemos dar nuevamente un ejemplo de Sócrates, a quien le preguntaron por qué no dejaba a su esposa y respondió que seguía con ella debido a que su mal carácter le brindaba oportunidades para entrenar sus virtudes constantemente. 

Cuando nos enfrentamos a los diferentes desafíos que la vida plantea, es cuando somos capaces desarrollar mejor los principios estoicos y fortalecer nuestras cualidades, por ejemplo: de autoconocimiento, resiliencia, tolerancia a la frustración, capacidad de resolver problemas, entre otras.

La templanza nos sirve de guía para tomar decisiones correctas en momentos de tentaciones. Sobreponernos a los deseos momentáneos será crucial para poner en práctica las demás virtudes y nos ayudará también a cumplir nuestras metas.

Recuerda que debes conducirte en la vida como en un banquete. ¿Un plato ha llegado hasta ti? Extiende tu mano sin ambición, tómalo con modestia. ¿Se aleja? No lo retengas. ¿Aún no ha llegado? No lances desde lejos tu deseo, sino que espera a que el plato esté a tu lado. Pórtate así con los amigos, con una mujer, con los cargos y las dignidades, con las riquezas, y serás digno de ser admitido en la mesa de los dioses. Y si sólo tomas lo que se te ofrece, y sabes contentarte con lo poco que es necesario sin ceder a la envidia, entonces no sólo serás convidado por los dioses sino su igual, y reinarás con ellos. Fue trabajando así que Diógenes, Heráclito y algunos otros merecieron ser llamados hombres de dios, como en efecto eran.

Epicteto

Ataraxia:

El estoicismo, sobre todo durante el período romano, hacía mucho énfasis en alcanzar la paz mental (ataraxia estoica). Este es el tercer pilar de los principios estoicos, en el cual encontraban a su vez una clara relación con la virtud.

¿cómo podríamos conseguir la ataraxia?

Por un lado, actuar con virtud nos genera serenidad. Los estoicos creían que buscar este estado mental sereno de manera directa podría hacernos caer en el vicio. Podemos poner como ejemplo de ello la serenidad obtenida a base de tranquilizantes o drogas. La serenidad que nace desde la virtud puede sostenerse a lo largo del tiempo, sin efectos adversos para nuestra salud.

La auténtica tranquilidad es aquella en la que se desarrolla la sabiduría

Lucio Anneo Séneca

La buena vida se relaciona más con acciones que con sensaciones. Muchos asumen que alcanzarán este estado de nirvana psicológico cuando resuelvan todos sus problemas, ligando su paz interna a la ausencia de trabas externas. Esto es un error, los problemas son parte de la vida, y cuando resuelvas unos aparecerán otros.

El objetivo de la vida no es eliminar todos nuestros problemas, sino actuar correctamente y mantener la paz mental a pesar de su existencia. El estoicismo te ayudará a alcanzar serenidad interna independientemente de lo que pase ahí fuera.

Ten presente que el guía interior llega a ser inexpugnable, siempre que, concentrado en sí mismo, se conforme absteniéndose de hacer lo que no quiere, aunque se oponga sin razón. ¿Qué, pues, ocurrirá, cuando reflexiva y atentamente formule algún juicio? Por esta razón, la inteligencia libre de pasiones es una ciudadela. Porque el hombre no dispone de ningún reducto más fortificado en el que pueda refugiarse y ser en adelante imposible de expugnar. En consecuencia, el que no se ha dado cuenta de eso es un ignorante; pero quien se ha dado cuenta y no se refugia en ella es un desdichado.

Marco Aurelio, Meditaciones (Libro VIII – 48)

En segundo lugar, una mente ansiosa o agitada tendrá dificultad para actuar de manera razonada, y por tanto la tranquilidad evita que obremos mal.

¿Cuáles son los enemigos de la tranquilidad?

Los enemigos más peligrosos de la virtud, y por lo tanto de la felicidad, son los movimientos irracionales del alma, los afectos y pasiones como el placer, las apetencias, el dolor y el miedo.

Quien crea que los objetos son buenos o malos por naturaleza se encontrará en continua perturbación; si no tiene eso que es bueno, lo perseguirá hasta conseguirlo. Y una vez que lo alcance lo perturbara el temor a perderlo. De aquí que abstenerse a desear cualquier cosa es el camino hacia la imperturbabilidad o ataraxia.

En sintesis:

La virtud es, para el ser vivo dotado de razón (logos), la disposición del alma en la que se está en pleno acuerdo consigo mismo, se es plenamente coherente consigo mismo, y que se elige por lo que es en sí misma. En ella reside la Eudaimonía, la felicidad en el sentido de “ser plenamente uno mismo” en total coherencia consigo, y con completo cumplimiento de sí. Mientras que la ataraxia es el librarnos de todo tipo de perturbaciones mentales. La filosofía de la escuela estoica entonces se caracteriza por la libertad continua de angustia y preocupación.

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