Origen

Para entender el Origen del estoicismo, debemos hacer un análisis sobre los filósofos precursores a la filosofía estoica y que influyeron en su concepción universal.

“Alejandro, César y Pompeyo ¿qué fueron en comparación con Diógenes, Heráclito y Sócrates? Éstos vieron cosas, sus causas, sus materias, y sus principios guías eran autosuficientes; pero aquéllos, ¡cuántas cosas ignoraban, de cuántas cosas eran esclavos!”

Marco Aurelio (VIII.3)

Heráclito

Heráclito de Éfeso es el responsable de introducir la noción de Lógos con la cual todos los filósofos posteriores realizaron sus teorías. Desde entonces, caracteriza la búsqueda filosófica mediante el carácter objetivo y trascendente del Lógos, que pasa a ser parte de la estructura de la realidad. En el origen del estoicismo, esta noción de Lógos se hace presente. Sin dudas, los filósofos estoicos conocían a la perfección el pensamiento del sabio. 

El único filósofo estoico que cita textualmente a Heráclito (en seis ocasiones) es Marco Aurelio. Cómo mencionamos, se sistematizó la filosofía estoica en física, ética y lógica. En el período imperial se privilegió la ética y por esta razón cinco de las seis citas refieren a este campo, mientras que el restante se refiere al ciclo de los elementos.

Pero es en el estoicismo antiguo, que intenta justificar que debemos vivir según la naturaleza, donde la física herácliteana fue el principal centro de interés para Zenón, seguido por la lógica en Crisipo. Es precisamente en la física estoica que se detecta nítidamente la influencia de Heráclito. La novedad que Heráclito introdujo en la noción de lógos es su carácter trascendente y objetivo. Éste no es solo fundamental para la física estoica, sino que se complementa con el desarrollo estoico (ausente en Heráclito): Su carácter “productor”, activo.

Aunque ningún texto estoico lo reconozca explícitamente, la definición del Lógos como “Razón Cósmica Productora” (ergo, Dios) hubiese sido imposible. A pesar de la falta de referencias, los estoicos reconocen inspirarse en “el pasado”. 

“Frecuenta a los muertos”

Zénon de Citio

Otra cuestión que retoman los estoicos de Heráclito es el rol del fuego, explicado brevemente en la sección referente a la física estoica

Finalmente, en el Himno a Zeus de Cleantes se detectan ecos de los atributos que Heráclito confiere a la noción del Lógos. En este himno, Zeus es “la ley que dirige todo” y es él quien todo lo armonizó “para que haya un Lógos de todo cuanto existe siempre”.

Todo lo que respecta a la relación entre la sabiduría de Heráclito y la filosofía estoica es un resumen obtenido de “Heráclito: Uno es todo, todo es uno” de Néstor Luis Cordero. Recomiendo este libro para aquellos quienes quieran profundizar y comprender mejor el tema.

Heráclito llorando, por Hendrick ter Brugghen (1628)

Sócrates

La presencia del pensamiento socrático se encuentra en diferentes puntos desde el origen del estoicismo, obteniendo su mayor relevancia en las Disertaciones de Epicteto. Este, desarrolla aspectos cruciales sobre la ética y la teoría de la acción al traducir el dictum socrático como “hacer un uso correcto de las representaciones”.

Pese al estado fragmentario de los textos del estoicismo antiguo y medio, es seguro que, tanto los estoicos antiguos como Epicteto, se consideraron a sí mismos como discípulos de Sócrates, reconociendo en este el modelo de sabio.

Musonio Rufo, maestro de Epicteto incorpora al estoicismo una reinterpretación de la ética y de la teoría de la acción socrática. La recomendación de Sócrates original es que «una vida sin examen no es vivible para el ser humano»; esta sería traducida luego por Epicteto como «hacer un uso correcto de las representaciones». Es mediante este uso correcto de las representaciones que evitamos caer tanto el error teórico como el práctico.

Pero, ¿qué dice Zeus? « Epicteto, si hubiera sido posible, hubiera hecho tu cuerpecito y tu haciendita libres y sin trabas. Pero en realidad, no lo olvides, no es tuyo: es barro hábilmente amasado y puesto que no pude hacer aquello, te di una parte de nosotros mismos, la capacidad de impulso y repulsión, de deseo y de rechazo, y, en pocas palabras, la de servirte de las representaciones; si te ocupas de ella y cifras en ella tu bien, nunca hallarás impedimentos ni tropezarás con trabas, ni te angustiarás, ni harás reproches ni adularás a nadie. ¿Qué? ¿No te seguirá pareciendo poca cosa?»

Disertaciones (1.10-13)

Según Epicteto, no debemos aceptar ninguna representación sin someterla antes a examen. Siguiendo con el fragmento anterior, lo único que nos pertenece del mundo es el uso de las representaciones. El único bien que debemos conquistar es hacer un uso de las interpretaciones acorde a la naturaleza.

Sobre el origen de esta idea del discernimiento de lo que depende y lo que no depende de nosotros, como mencionamos, pareciera ser heredada de su maestro Musonio Rufo.

Entre las cosas que existen la divinidad ha puesto en nuestro poder unas, pero no otras. Ha puesto en nuestro poder la más bella, la más digna a la que cabe aspirar, la que constituye incluso su propia felicidad: el uso de las representaciones. En efecto, de su empleo con rectitud resulta la libertad, el curso armonioso de la existencia, la confianza y el equilibrio; y también, por entero, la justicia, la ley, la sabiduría y la virtud. En cuanto a lo demás, la divinidad no lo ha puesto en nuestro poder. De este modo, debemos concordar con su juicio y, estando así divididas las cosas, adjudicarnos aquellas sobre las que tenemos poder y abandonar al Mundo aquellas sobre las que no tenemos poder, y, si es preciso, renunciar a nuestros hijos, a nuestra patria, a nuestro cuerpo, a lo que sea necesario, y renunciar con júbilo

Musonio Rufo (recuperado de Pierre Hadot: “Manual para la vida feliz”; p.103)

Toda la enseñanza del buen vivir predicada por los estoicos, partiendo desde la autonomía moral y del dominio del hombre para decidir sobre sí mismo, encuentra su base en la teoría socrática.

Busto de Sócrates – Fotografía: De Bar Harel, CC BY-SA 4.0

Diógenes

Por último, si queremos entender sobre el origen del estoicismo no podemos dejar de explicar las influencias del cinismo. Zenón de Citio, antes de comenzar con su propia escuela de filosofía, fue discípulo de Crates de Tebas, alumno de Diógenes de Sinope.

Aquí nombramos a Diógenes debido a que es la figura más representativa de tal filosofía, pero las influencias corresponden a la doctrina Cínica completa. El cinismo, a su vez, incorpora conocimiento de las enseñanzas de Sócrates, puesto que indirectamente, también influye al estoicismo.

La idea más importante que el estoicismo adopta del cinismo es que la única forma de alcanzar la eudaimonia es viviendo acorde a la naturaleza. Los hombres como Diógenes, Sócrates o Heráclito no desean bienes concretos, convenientes a sus vidas, sino que desean que las cosas les sucedan como suceden. En otras palabras, que el universo sea tal como es.

Al igual que un buen actor debe interpretar el papel que el poeta le ha atribuido, el hombre virtuoso debe interpretar el papel que la Fortuna le ha asignado

Teles de Mégara

Esta imágen cínica de interpretar el papel que nos ha sido asignado, ya sea bueno o malo, adquiere una mayor presición dentro del estoicismo. Aríston de Quíos ilustra el precepto de indiferencia que debe ponerse en práctica en relación con las cosas que no dependen de nosotros:

La finalidad de la vida es vivir en la indiferencia con respecto a lo que queda entre la virtud y el vicio, sin establecer ningún discernimiento entre esas cosas y obrando de igual modo frente a todo. El sabio se parece, en efecto, a un buen actor que al recibir el papel de Tersites o de Agamenón lo interpreta de la manera más convincente

Aríston de Quíos

Esta metáfora sirve para ilustrar la indiferencia que debe ser propia del estoico en cualquier circunstancia de la vida. Además, ayuda a entender la actitud que debería tener un estoico cuando es llamado a desempeñar un papel en la sociedad, ya sea el de padre de familia, cónsul, general, gobernador de provincias o senador. Deberíamos interpretar el papel lo mejor posible, pero sin atarnos a él como si nos perteneciera exclusivamente, puesto que se nos ha impuesto.

Consideraciones finales

Queda claro que se ha realizado un repaso extremamente superficial respecto a las influencias de cada doctrina que impactaron en la filosofía estoica. La idea es poder visualizar la parte más importante heredada de cada período, pero no por ello, son las únicas. En la sección del blog se irá profundizando de a poco respecto a cada autor, cómo también a otras influencias recibidas que pasamos por alto en esta sección de la web.

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